sábado, 24 de mayo de 2014

Encuentro con Yolanda Reyes

Esta sección se propone compartir la lectura de reseñas literarias, entrevistas  y/o reflexiones en torno a los distintos lenguajes, discursos, que se entraman en el campo de la literatura infantil y juvenil, a través de las cuales distintos actores, vinculados al mismo, comunican su experiencia de lectura compartiendo otras miradas posibles sobre distintas obras literarias escogidas.-  
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 El 14 de Mayo de 2014, en el marco de un encuentro para especialistas en LIJ se presentó, en la librería "el Ateneo Grand Splendid", editado por Alfaguara, "El libro que canta", con ilustraciones de Cristina López, vuelto a contar por Yolanda Reyes.-  
 







Allí estuve, escuchando y entrevistando a la escritora.- Comparto la entrevista:



- Yolanda Reyes, en Argentina, para el blog de difusión de literatura  infantil y juvenil “la infinita desmesura”…

- Es un buen nombre ese...

(Como si acaso no fuera ya bastante la dulzura la tonalidad de su voz, de su cálida recepción, de sus palabras, Yolanda recoge chocolates que hay en la confitería donde estamos y me los da, mientras avanzo, entre risas por este gesto, con palabras...)

- Gracias Yolanda, bienvenida una vez más a nuestro país, con esta presentación del libro que canta, vuelto a contar  otra vez.
¿Cómo te recibió Argentina aquí y con este acontecer poético que trajiste entre manos?

- ¡Ah! Argentina… mira… yo llevo a Argentina en el corazón, mucho, mucho... Mejor dicho, este libro que canta, antes de tener la versión oficial, circuló de mano en mano y de voz en voz por Argentina, y me gusta mucho cuando los libros se hacen un lugar en el corazón de la gente. Y después, ya cuando son publicados, es como que surgen del deseo y del reclamo de las personas para que llegue entonces,  y eso me parece muy bonito. Y creo que mi historia con Argentina tiene que ver también con esta relación que se ha ido construyendo con gente que he conocido y que sigo conociendo. Antes de escribir tuve muchos amigos argentinos, en el Colegio Argentino de Madrid, en mi historia en España, en mi juventud, fue donde muchos argentinos se hicieron parte de mis amigos entrañables de la vida, entonces pienso que esto ha sido como la continuación profesional de una larga historia de un cariño entre mis amigos argentinos y yo.

- Yosef Hayim Yerushalmi, en sus Reflexiones sobre el olvido, dice que “cuando decimos que un pueblo recuerda, en realidad decimos primero que un pasado fue activamente transmitido a las generaciones contemporáneas y que después ese pasado transmitido se recibió como cargado de un sentido propio. ¿Quién o quiénes han  colaborado, de modos significativo, en la construcción de tu memoria, esa que hoy vuelves  a contar a través de “El libro que canta”?

- Bueno, primero tengo que decirte que la pregunta, tan bella que acabas de hacer, es como para tomar apuntes y llevarse esa idea tuya de que la memoria se construye pero siempre con algo, con una huella simbólica que queda puesta en esa memoria. Entonces, si yo pudiera decir, bueno… mi abuela, sin duda. Las dos abuelas, que eran abuelas de palabra, en la casa había como una devoción por las palabras, la palabra oral mucho, la oralidad… mi abuela materna particularmente con la historia de la cucarachita Martínez, que por ahí está… en alguna ponencia quedó puesta… pero yo todavía pienso en mi abuela y pienso en las palabras… a veces de pronto me sorprende una palabra que viene de su época, y de mi época de infancia y que tienen significado pero que son palabras que ya no se usan…y pienso en ellas…
Entonces por un lado ella, por otro lado yo creo que mis padres con esta relación con los  libros también son importantes para mí. No sé, no te puedo decir bien pero creo que sí hay las resonancias de la infancia en esto del significado, y yo no lo sabía bien, hasta que... cuando nacen los niños uno empieza a contar cosas que no sabía que supiera, que no sabía que recordara, en ese sentido la idea etimológica de “recordar como pasar por el corazón”, como pasamos por el corazón, y lo que pasamos llega transformado y de pronto estamos ante la cuna con alguien que llora mucho y empiezas a hablar y salen palabras que no sabías que estuvieran escritas en uno,
pero resulta que empezamos a evocar aquellos “libros sin páginas” que alguien escribió en nosotros hace tiempo, y que están ahí, en nuestro cuerpo, en los pliegues de los brazos…

- Tanto por el rescate de la tradición oral que haces en este libro, como en publicaciones anteriores como “Los agujeros negros” queda claro tu compromiso con la memoria. ¿Crees que la transmisión del pasado sea una responsabilidad que debiera estar presente en cada uno de nosotros y manifestarse en los distintos roles que cada uno asuma, ya como padre, ya como educador, comunicador, narrador, músico, escritor, etc.? ¿Qué es lo que no debemos olvidar?

- Bueno no sé, mira, hay algo que me gusta mucho y me hace sentir muy unida a este país y es justamente el peso simbólico que se le otorga, la memoria lo tiene, pero el peso simbólico que se le reconoce  al trabajo de la memoria...
Hasta que tú me dijiste “el libro que canta” y “los agujeros negros”… yo no había hecho la asociación, pero cuando tú lo hiciste, me puse a pensar en que quizás los escritores, yo siento que si escribo, no sé si todos, pero particularmente yo, y quizás muchos, escribimos porque no queremos que las cosas se nos olviden,  desde la lista del mercado se intenta capturar el instante, capturar la memoria… y de pronto cuando te pones a pensar, descubres lo que me acabas de decir, con lo que acuerdo mucho… y estaba pensando en otro libro, en “Los años terribles”, que es de tres adolescentes y entonces me acuerdo que una vez mi mamá me dijo, yo tendría trece años, “ah, tu....¿por qué lloras?“ y yo “ah, que tu no me entiendes, a ti nunca te pasó esto” y ella dijo “no, sí a mí también me pasó” pero después a uno se le olvida el adolescente…

Recordar es también otra manera de volver a un lugar…y esto del mundo de la memoria, es como un regreso a otro tiempo… es como decía hoy alguien que contó que trabajaba con madres en cárceles, y que una persona que estaba allí, a partir de una experiencia de lectura sentía, decía, “vuelve la abuela con la voz”, y eso es: poner en palabras lo que alguien me contó, pero también en el caso de los agujeros es, justamente, dar palabras a los agujeros negros… y yo creo que esa es una de las funciones poéticas de la escritura, no digo que haya obligación para la literatura de serlo, pero creo que si en el fondo escribimos es porque necesitamos hacer eso…

- Elizabeth Jelin, en su artículo “Memorias en conflicto”, dice “la memoria es una visión del pasado construida por un conocimiento cultural compartido por generaciones sucesivas y por diversos otras y otros”... ¿Quiénes “otras y/u otros” contribuyeron en el proceso de construcción de “El libro que canta” en este claro compromiso con la memoria y la necesidad recuperarla o construirla a partir de las palabras?

- Bueno ahí están los poetas que cantan en este libro desde mi abuela hasta García Lorca, Jorge Rojas, Aurelio Arturo, Eliseo Diego, y todos los que están en el libro… también  durante todo el proceso de construcción de este libro, los niños de espantapájaros siempre estuvieron ahí… los niños juegan, cantan y lo envuelven a uno en poesías… Por supuesto está también lo que decías tú, el recuerdo de lo anterior,  y también hubo viajes antes de escribirlo, y durante el proceso de construcción, a sitios rurales. Hay también, no está explícito, pero estuvo presente para mí una conferencia de García Lorca, sobre nanas infantiles, que fue muy importante para mí y recuerdo haberla descubierto cuando escribí este libro.

- También supongo ha ocupado un lugar muy importante la ilustradora acompañándote en este trabajo, completando la poética de este libro…

Por supuesto, y además en este caso es muy importante también porque ella fue una de las fundadoras de “Espantapájaros”, toda la parte gráfica, la idea del nombre se lo debemos a ella, y durante mucho tiempo hizo una revista que se llamaba “Espantapájaros”… y cuando escribí este libro, bueno,  una ilustradora fue lo primero que se me pasaba por la cabeza y Cristina estaba ligada al libro…  hizo un trabajo precioso… fue muy bonito trabajar con ella… y también era un poco como encontrarnos en ese sueño que había sido “Espantapájaros”,  que sigue siendo…

- Las imágenes primordiales, al decir de Gastón Bachelard en su “Poética del espacio”,  “las imágenes princeps, (…), son invitaciones a imaginar de nuevo. Parece que habitando tales imágenes (…) se volviera a empezar otra vida, una vida que sería nuestra, que nos pertenece en las profundidades del ser” (poética del espacio), ¿Qué imágenes te habitaron cuando empezaste a trabajar con El libro que canta?

- Hay cosas de mi abuela en lo que leí… en las canciones… las letanías… las palabras que tienen una prolongación en tiempo, porque la poesía de la infancia tiene una letanía, yo pensaba mucho en la letanía… pero además cuando empecé a escribir este libro mis hijos ya no eran bebés, pero me acuerdo de haber buscado también, pensando en la letanía, y me veía al lado de una cuna, arrullando a mi hija con palabras. Recuerdo que ella lloraba y lloraba, y gritaba y no se calmaba con nada y yo hablaba, y cuando se me acabaron las historias empecé a contar un cuento de ovejas, y una oveja y otra oveja, y ella gritaba y lloraba, y yo habla a de las ovejas, y una oveja, y dos ovejas, y tres ovejas, y de pronto se hizo el silencio… y se durmió. Y cuando estaba escribiendo este libro pensaba en eso, en la fuerza de la palabra… y eso seguramente era lo que me conectaba con mi infancia, porque incluso yo, quería que me contaran y cantaran porque no podía dormir fácilmente,  y yo siento que parte de lo que yo he tratado de hacer con la literatura es arrullarme cuando no me puedo dormir fácilmente, es como recoger esa voz, reconocer esa voz idealizada y volver a ella, no sé es rarísimo…
Estar en un lugar oscuro y sentir que alguien que me acompaña y que me nombra… y que mientras está, estoy contenida, eso se siente en la infancia, una siente que si se va esa voz te quedas sin nadie… pero si esa voz está…...
Cuando perdemos las palabras al final de la vida, perdemos la memoria, y ahí se completa el ciclo… me acuerdo que mi papá, que ya falleció, cuando se estaba yendo decía “se me están borrando las palabras, la forma de las palabras”… cuando se nos borran las palabras, ¿no? la oscuridad vuelve… fíjate la fuerza, la importancia de las palabras…

- Justamente por esa posibilidad de ser habitado con palabras, o de sentir que uno se queda a oscuras cuando no hay voz… pienso en cantidades de niños que por una u otras razones, expuestos a situaciones de vulnerabilidad, han quedado fuera de la red de significantes, de toda posibilidad de inscripción. Entiendo que no podemos cambiar sólo nosotros lo que sucede con ellos, pero entiendo también que somos un eslabón dentro de la sociedad toda que debe comprometerse con estas otras realidades ¿En qué nos quepa colaborar a los que trabajamos con la palabra con estos chicos/jóvenes para los que nadie cuenta, y que viven además con la sensación de no contar para nadie?

- Sí, estos chicos que quedan fuera del propio texto… lo que hablábamos hoy, pero… mira… justamente la literatura lo que hace es envolverte con palabras, ¿no? dejar la huella de la voz, porque finalmente la literatura es eso “las huellas sensibles de una voz que ya no está”, de una voz por esa necesidad, y pienso que cada uno de nosotros tenemos una historia simbólica, incluso la que no es explícita, y hay que desentrañar esas voces, esos tejidos que están amarrados a la existencia, y bueno… por eso muchas veces vamos a que alguien nos ayuden a leer quiénes somos, ¿no? Si te fijas en psicoanálisis, es un intento por  encontrar entre toda esa maraña de significado, cuáles son los tuyos, ¿verdad?, pero también la buena noticia es que se puede empezar a reconstruir, a resignificar, y creo que la literatura es ese otro texto en el que nos miramos para resignificar nuestra historia simbólica. Creo que eso es bonito, es como mirar en los ojos de la madre las emociones, mirar los ojos de los otros.  La literatura es de alguna manera mirarnos en lo que nos han dejado los otros, en sus ojos…

- Gracias, por dejarnos mirar hoy en tus ojos, por este encuentro, por tus palabras, por tu generosidad.

- Muchas gracias a ti por tus preguntas, tan bellas, y que te hacen pensar tanto… y nada, cuando vayas a Colombia, en “Espantapájaros” por supuesto, te esperamos… Y me mandas la entrevista, ¿no?

- Sí claro… te mando la entrevista, contenta de haber estado contigo

- Y yo. Gracias. 

 

Gracias Yolanda Reyes, por la generosa entrega de tus palabras, tu cálida recepción, por el espacio y tiempo compartido en el grato intercambio, por los chocolates, y por tu disponibilidad ajena a Cronos, para sumergirte y sumergirnos placenteramente en Kairós, ese tiempo indeterminado en que algo importante sucede. Me quedo para siempre con la huella de este encuentro.-

Aquí comparto un poema de Jorge Rojas, leído por Yolanda Reyes:
 
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Acerca de Yolanda Reyes:
Es Lic. en Cs. de la Educación con especializalización en Literatura de la Universidad Javeriana de Bogotá.- Realizó estudios de postgrado en Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cooperación Iberamericana de Madrid. 
Fundadora y directora de Espantapájaros Taller, un proyecto cultural de formación de lectores. 
Entre sus obras para niños y jóvenes figuran El terror de sexto B, Una Cama para tres, Los agujeros negros, El libro que canta, (Alfaguara) y  María de los dinosaurios y  Los años terribles, (Norma). Es columnista del diario El Tiempo y colabora con artículos para revistas como Cambio y Piedepágina, entre otras. Ha desarrollado un trabajo permanente de investigación en pedagogía de la lectura desde la primera infancia y ha publicado numerosos artículos sobre el tema. 

Para conocer más acerca de Yolanda Reyes, los invito a visitar su sitio web, en donde hallarán información acerca de la autora, artículos sobre LIJ, y las distintas actividades que se realizan en su escuela/taller "Espantapájaros".Aquí los dos enlaces vinculados a su actividad:


2 comentarios:

  1. Ivanna, me encantó tu blog y la entrevista. te conocí como narradora en el 10º Festival "Te doy mi palabra" en San Isidro en la Asociación de Jubilados de Standard Electric. Yo soy la docente y coordinadora de alumnos narradores de la Escuela Nº 10 de Martínez "La 10 t e cuenta". soy amiga de Carlos Maps y Lili Bassi. Un abrazo y te dejo la dirección de mi blog
    www.la10tecuenta.blogspot.com

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  2. Hola Graciela!!!! te recuerdo perfectamente, como también a los narradores que hacen honor a su docente... te agradezco tus comentarios, me alegra te hayan gustado el blog y la entrevista... el espacio está abierto para vos y tus alumnos... si quieren compartir algun material, fijate en la sección "Pequeñas desmesuras", puede interesarles.- Pasaré de visita por tu blog... te mando un abrazo y estamos en contacto!

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