sábado, 21 de junio de 2014

Entrevista con Silvia Iriondo

Entrevista con Silvia Iriondo:

Silvia Iriondo, comenzó su camino profesional en el año 1972 grabando tres discos en RCA con composiciones propias y del cancionero popular.- Interesada por la música del paisaje en su diversidad de géneros y ritmos,  la canción de los pueblos originarios, el canto anónimo, la copla indígena y la mirada de nuevos y destacados compositores. Con un trabajo de fusión e interacción donde lo cotidiano y el pasado se juntan para releer la canción folclórica. 
Su último disco, "Anónima" ofrece versiones de cantos ancestrales grabados con el aporte de artistas  de la talla de Teresa Parodi, Quique Sinesi y Carlos Aguirre, recopilados por Leda Valladares, a quién está dedicado el trabajo. 
Aquí las palabras que Silvia Iriondo compartió, en la gratuidad de la donación, con "La infinita desmesura":


En “Anónima”  tomaste una serie de recopilaciones realizadas por Leda Valladares, y decidiste rendirle un Tributo a la misma.- ¿Cuáles fueron las motivaciones que te llevaron por un lado a estos cantos anónimos y por otro lado a homenajear a Leda Valladares?

En todos mis trabajos discográficos siempre dediqué un espacio al canto anónimo. Teniendo como punto de partida la música folclórica,  creo que el canto anónimo, el canto originario, representa una parte esencial. Lo anónimo es la raíz de nuestra música folclórica. Es el  canto primero que relata y describe la relación del hombre con el paisaje, el hombre con sus creencias, oficios, hábitos. Bien podría conocerse la cultura de un país a través de su canto anónimo. Leda Valladares, como cantora, compositora, licenciada en letras, tuvo una mirada particular y distintiva en su trabajo de selección y recopilación de estas voces. Con plena conciencia del valor  cultural  y social de su tarea, supo encontrar la profundidad y belleza en este cancionero.

Dijo Leda Valladares alguna vez “Antes de mirar el mundo me puse a oírlo.” En tu caso: ¿Oíste el mundo antes de mirarlo?...

La música es escuchar. La música es una construcción que inicia en el oído y estremece el alma. La música es un arte absolutamente abstracto. Se  ve, se siente, se recuerda, se vive y renueva,  sin tener la obra en las manos, sin tocarla, sin palparla. El oído nos permite un viaje infinito hacia la raíz de nuestras emociones más profundas y hacia mundos desconocidos. El oído nos revela verdades, certezas, y prepara un camino de contacto con otra realidad. La música es una imagen que se ve con los oídos.

Leí que manifestaste que te  interesan las polirritmias y que estás abierta  a ubicar estas canciones en escenas de armonías que vienen del jazz y la música contemporánea, creando una escena que revele la vigencia de una canción, quizás muy antigua… ¿Es allí por donde asoma el sello particular que agregás a este trabajo con la memoria que te antecede y que antecedía también a la propia Leda?

El sello particular es la mirada del artista. Es la impronta con la que el artista ve, escucha y construye su imagen musical. Es lo propio. Pueda ser que nos anteceda, pueda ser que lo anticipe. No lo sé. El tiempo es una valoración humana. Sí, puedo afirmar que toda construcción musical  habla de un encuentro.

Desde mi experiencia personal, y a juzgar por el lugar que ocupamos como existentes, el pasado  suele ser en mí,  la gran novedad. Una novedad que revela, advierte, sorprende. El pasado es la novedad.

Pienso en lo que decís del jazz  e inevitablemente sigo pensando en Leda,  cuya adolescencia transcurrió entre el blues, el jazz y la música clásica. De hecho, basta recordar su primer grupo de música FIJOS (Folclóricos, intuitivos, jazzísticos, originales y surrealistas)…  ¿Podrías haberte reconocido en esa integración de movimiento musicales y creativos de FIJOS? 

Sí. La intuición es una voz  que se aprende a escuchar con el paso del tiempo. Y el tiempo enseña sus razones. El arte trata de  este encuentro. Encuentro con uno mismo y con el otro, en libertad y compromiso. Libertad de melodía, ritmo, imagen, texto. Sentimientos, certezas, dudas, preguntas, historia personal. Todo deviene con un criterio muy  preciso y selectivo.

Cada canción refleja un universo propio y singular con la intención de expresar algo necesario, imprescindible de ser dicho. Tal vez  sea este el único rigor que se contemple, cumplir con esta premisa de fidelidad a la imagen.

Cuando Leda hablaba de las bagualas, se refería a ellas como rastros de una canción que tenía muchos siglos y se estaba descolgando, estaba desapareciendo.  Describía ese canto como un grito muy solitario, que ya estaba tan viudo, tan solo, que daba pánico. Entonces, contaba, que había tomado una especie de conciencia bastante trágica. Un país que estaba al borde de perder su historia, sus tradiciones, y nadie se daba cuenta de que todo eso se estaba muriendo o que ya estaba muerto. Y entonces siguió lo que sabemos, que tomó su grabador y empezó a recoger esas yapitas caídas al decir de Atahualpa Yupanqui, registrando voces, y paisajes hechos canto, que no quería dejar morir…  Pienso en este trabajo de Leda, en este compromiso con la memoria, con el rescate de la tradición oral y la diversidad de los distintos legados culturales que nos pertenecen, y en este Tributo que le rendís a ella, que es un modo también de implicarte con la memoria, con nuestra historia contada a través del canto y de implicar a otros, de continuar esta tarea de “tomar conciencia”…  ¿Crees que la transmisión de nuestros legados culturales originarios sea una responsabilidad que debiera estar presente en cada uno de nosotros y manifestarse en los distintos roles que cada uno asuma, ya como padre, educador, comunicador, narrador, músico, escritor, etc.? ¿Por qué deberíamos asumir esa responsabilidad?

Conservo una antigua publicación  “El cancionero folclórico Argentino”, años 1960 aprox. Un pequeño librito para alumnos y maestros de canciones folclóricas argentinas. Quiénes son nuestros autores, cuáles las regiones y sus ritmos, algunas de  las canciones más emblemáticas, danzas con el gráfico de sus coreografías.

La escuela es un lugar de formación donde la música argentina debe estar presente, como parte fundamental de la cultura tanto para los alumnos como para los docentes. Formación, conciencia, reflexión, conocimiento de lo nuestro y sus autores, esta relación mantiene atenta la mirada de todo pueblo que quiere proyectar su soberanía. El contacto con las expresiones artísticas de nuestros pueblos y autores fortalece un vinculo de amor y cuidado por nuestro país y su cultura.

Es imprescindible la transmisión  no sólo en los hogares, sino en los espacios de enseñanza, escuela, universidad. La cultura es la patria que contiene un país en todas sus expresiones. La cultura es la bandera que identifica un pueblo. Este contenido debe estar presente en todos los espacios académicos, adaptado al ámbito de estudio al que se refiera.

¿Cómo surgió la inclusión del coro de niños que te acompañará en la presentación del día Viernes 23 de Mayo?...

El coro de niños estuvo incluido desde el inicio de la concepción de este disco. La voz de los niños cantando este paisaje, haciendo melodías, contrapuntos son irremplazables. Es en la voz del niño donde se puede apreciar con claridad absoluta la ternura infinita que tiene el canto anónimo. Parte del trabajo recopilado por Leda se escucha en voces de niños. Niños del lugar, que cantan su realidad social y familiar. Una copla, un verso, algún fragmento melódico. El canto de la vicuñita, el chivato, el vuelo del pajarillo, los festejos del carnaval, el andar de la mariposa, el aroma del cardón. Estas coplas en la voz del niño son una imagen perfecta del paisaje y el entorno cultural de donde nacen.  

Elizabeth Jelin, en su artículo “Memorias en conflicto”, dice “la memoria es una visión del pasado construida por un conocimiento cultural compartido por generaciones sucesivas y por diversos otras y otros”... ¿Quiénes “otras y/u otros” contribuyeron en el proceso de construcción de “Anónima” en este compromiso con la memoria y la necesidad recuperarla a partir del rescate de las canciones de todos y de nadie?

La sensibilidad. Cómo despierta, cómo se construye? Inicia en los primeros pasos. Mis padres, el ámbito familiar, la infancia en el coro de niños dirigido por Julia Bourse Herrera, la bella  voz de mi madre, el cantar en familia, la sencillez, la solidaridad con el otro, el valor por el esfuerzo y el trabajo, el contacto con el Padre Mario Pantaleo. Son tantos “otros y otras” que me enseñaron, guiaron en este encuentro. A ellos agradezco infinitamente porque supieron despertar en mí, la sensibilidad. Apreciar lo bello, lo noble y buscarlo con imperiosa necesidad.

El canto ancestral es canto genuino, bello, profundo, despojado, austero, sencillo y trascendente. Es regional y a la vez universal. Es cósmico. Es una puerta para entrar en uno mismo.

No sólo se trata del valor cultural que supone, sino también de la  belleza trascendental que contiene.  

“Anónima”, grabado en Julio de 2013, recibió el premio Fondo Nacional de las Artes a la producción discográfica. ¿Qué significó para vos este reconocimiento?

Es un reconocimiento, un incentivo, apoyo. Reconocimiento a la tarea, a la propuesta musical y a esta otra mirada posible para expresar la tradición. El pasado se mueve. Gira, cambia. El pasado se ve distinto desde cada mirada y se renueva constantemente. Este reconocimiento contempla otras lecturas posibles del folclore y el paisaje, esto nos hace bien a todos. A los que hacemos música, a quienes  la aprecian  y al paisaje mismo que está vivo en cada voz latiendo diversidad y cambio.

Aquí algunos videos para compartir:




Más acerca de Silvia Iriondo:

Silvia Iriondo actuó en distintos escenarios de España, Italia, Alemania, Francia, Austria y Bélgica y participó en festivales internacionales, entre ellos "Amnesty Internacional 1999" 50º Aniversario de la Declaración de los Derechos del Hombre realizado en Florencia, Festival internacional “Musiques autor du Monde” 2004, Antibes, Festival Internacional Martha Argerich en Londres 2010 y Festival Internacional Música Clásica Martha Argerich 2012, Israel. Actuó junto a artistas como Manolo Juárez, Egberto Gismonti y Eduardo Lagos además de grabar siete discos, editados en Argentina y el exterior, uno de ellos –Tierra que anda, 2002- producido por Gismonti y editado por el prestigioso sello alemán ECM. Participó de ciclos musicales y/o grabaciones, compartiendo espacio con artistas de la talla de Dino Saluzzi,  Manolo Juárez, Eduardo Lagos, Raúl Carnota, León Gieco, Jorge Fandermole, Jaime Torres, Juan Falú, Carlos Núñez, Chango Spasiuk,  Carlos Aguirre, Quique Sinesi, Jaime Roos, Luis Salinas, Aníbal Sampayo, Lito Vitale, Teresa Parodi, Miriam García, entre otros...

Para saber más acerca de Silvia Iriondo, aquí el enlace a su página web: 
http://www.silviairiondo.com.ar/

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